Descubren 50 misteriosos geoglifos en Perú más antiguos que las líneas de Nazca

Crece el misterio en Perú: los nuevos geoglifos descubiertos fueron hechos varios siglos antes que las famosas Líneas de Nazca. El trazado descubierto en la provincia de Palpa fue realizado por la cultura Paracas hace unos 2,700 años.

Arqueólogos equipados con drones han descubierto 25 nuevos geoglifos que fueron grabados en una franja del desierto costero en el sur de Perú cerca de las Líneas de Nazca, dijo el lunes un funcionario del Ministerio de Cultura.

La mayoría de los nuevos geoglifos parecen haber sido hechos por la cultura Paracas hace más de 2 mil años, cientos de años antes de que los habitantes de Nazca crearan dibujos gigantes similares cerca, dijo Johny Isla (izquierda), arqueólogo que lidera los trabajos de conservación de Cultura en la región.
Otros 25 geoglifos que previamente habían sido localizados por residentes locales, también han sido mapeados con drones, agregó Isla. Entre las figuras representadas en las Líneas de Palpa hay una orca, un mono, una bailarina y un pelícano, lo que sirvió de influencia para sus sucesores, la cultura Nazca.

“La utilización de drones nos ha permitido ampliar esa documentación, descubrir nuevos grupos de figuras”, afirmó Isla durante un recorrido por los geoglifos en la provincia de Palpa.
Pero a diferencia de los geoglifos de Nazca, la mayoría de las cuales solo se pueden ver volando sobre ellas, muchas de las líneas de Palpa fueron talladas en laderas y se pueden ver desde abajo, dijo el Ministerio de Cultura de Perú en un comunicado.



Los geoglifos creados por las culturas Nazca y Palpa son sorprendentes recordatorios de la rica historia precolombina del Perú y se consideran enigmas arqueológicos, ya que nadie sabe con certeza por qué fueron dibujados, tan grandes y durante tanto tiempo.

“En total estamos hablando de mil 200 años de producción de figuras en la región”, precisó Isla.


El descubrimiento, revelado en el mes de abril, fue fruto de una investigación de un grupo de arqueólogos peruanos con el apoyo de la revista estadounidense National Geographic en la que se emplearon imágenes de satélite, escaneos en tres dimensiones y drones, nunca antes utilizados en la zona.

Las Líneas de Palpa y de Nazca, estas últimas declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994, se encuentran en la costa desértica del sur de Perú y muestran geoglifos de animales, seres zoomorfos, plantas y figuras geométricas que en algunos casos solo pueden verse completas desde el aire debido a su gran tamaño.



Fuentes: lapagina.com | larepublica.pe | 29 de mayo de 2018

Hallan en Pompeya el esqueleto de un hombre que murió decapitado mientras huía de la lava

Pompeya no deja de sorprender. Hoy se ha hecho público un descubrimiento excepcional: en las nuevas excavaciones ha aparecido el que por ahora se considera el último fugitivo de la antigua ciudad romana. Tuvo un final horrible: fue embestido por la furia del Vesubiio, que le lanzó una roca de unos 300 kilos, aplastando su tórax y con toda probabilidad decapitándolo.

La víctima era un hombre de unos 35 años, con una pierna enferma, que quizás por su discapacidad se retrasó en la fuga. Murió mirando el Vesubio en su intento desesperado por huir de la furia destructiva del volcán. «Es un descubrimiento dramático y excepcional», ha dicho el arqueólogo Massimo Osanna (izquierda), director del parque arqueológico de Pompeya.
Tras las primeras observaciones, se percibe que la víctima, que sobrevivió a las primeras fases de la erupción del Vesubio, huyó en busca de su salvación por un callejón invadido ya de cenizas y piedras volcánicas. Aquí fue embestido por la densa nube piroclástica que lo arrojó violentamente hacia atrás. El bloque de piedra que lo aplastó será removido en breve.

Análisis antropológicos

Los primeros análisis antropológicos indican que el hombre tenía más de 30 años. La presencia de lesiones en la tibia señalan una infección ósea, que podría haber sido la causa de su dificultad para andar, hasta el punto de impedirle escapar tras las primeras señales dramáticas que procedían de la erupción del Vesubio. Esa infección debía procurarle dolor, y cuando se convenció de que escapar era la única opción, ya era demasiado tarde. Intentó el todo por el todo, pero fue en vano.

El individuo fue localizado decapitado en el primer piso de un edificio - EFE

El director Massimo Osanna explica así la importancia de la recuperación de este esqueleto: «Más allá del impacto emotivo de este descubrimiento, nos da la posibilidad de compararlo con otros, confrontar las patologías y los estilos de vida, así como las dinámicas de fuga de la erupción. Además, estas investigaciones, realizadas con instrumentos y una profesionalidad cada vez más específicas y presentes en las excavaciones, contribuyen a darnos cuenta, de una forma cada día más precisa, sobre la historia y la civilización de una época, lo que es la base de la investigación arqueológica». Se añade así una nueva pieza a la fascinante historia de Pompeya.
Los restos óseos han sido hallados en la llamada área del Regio V, en la esquina entre el callejón de los Balcones, recientemente descubierto, y el callejón de Bodas de Plata, una zona en la que los arqueólogos trabajan en estos momentos.

El esqueleto presenta lesiones a nivel de la tibia - EFE

En las últimas excavaciones han salido a la luz tres edificios con grandes balcones, ánforas de vino y mosaicos, así como los esqueletos de una caballo engalanado y de un niño que trató de esconderse del fuego y la ceniza y que pueden dar más elementos de la vida en esta ciudad que quedó completamente arrasada.

Fuente: abc.es | 29 de mayo de 2018

Confirman la antigüedad del Homo antecessor: entre 772.000 y 949.000 años

Fósiles de Homo antecessor encontrados en el nivel TD6 de Gran Dolina. / J.M. BERMÚDEZ DE CASTRO, M.N.C.N.

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) lidera una nueva investigación internacional publicada en la revista Quaternary Geochronology sobre la datación directa de un diente fósil de Homo antecessor procedente de la unidad TD6 del yacimiento de Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca. En este trabajo se ha obtenido un rango temporal de entre 772.000 y 949.000 años para esta especie del Pleistoceno Inferior, confirmando así dataciones indirectas precedentes.

Para llevar a cabo esta datación se ha utilizado una metodología puntera, combinando análisis Uranio-Torio de alta resolución mediante ablación laser acoplado a un espectrómetro de masas y mediciones de un fragmento de esmalte por Resonancia Paramagnética Electrónica (más conocido por su acrónimo inglés ESR).
«Empleamos el mismo protocolo especial que funcionó previamente con éxito con los restos fósiles de Homo naledi y del Homo sapiens más antiguo encontrado fuera de África» indica Mathieu Duval (izquierda), miembro del Programa de Geocronología y Geología del CENIEH y ahora en el Centro de Investigación Australiano para la Evolución Humana de la Universidad de Griffith (Australia).

«Al combinar la datación directa del resto con un nuevo estudio paleomagnético más fino de los depósitos de la unidad estratigráfica TD6, se ha podido obtener una datación que está en consonancia con las estimaciones previas indirectas basadas en el sedimento o fauna asociada a los restos de homininos» añade el investigador.

La posición del Homo antecessor en el linaje de los fósiles humanos, y si podría ser el antecesor de nuestra especie, el Homo sapiens, sigue siendo una fuente de debate dentro de la comunidad paleoantropológica.

La edad obtenida en el presente estudio es anterior a la edad estimada para la división de la población de linajes humanos modernos y arcaicos derivados de estudios genéticos. Esto lo haría un candidato plausible para el último ancestro común de Homo neanderthalensis y Homo sapiens según algunos paleoantropólogos, aunque se requiere más investigación para confirmar esta hipótesis.

Estrategia de muestreo en el diente ATD6-92. (A): posición del fragmento medido por ESR (C), y ubicación de los transectos de análisis de la serie U de ablación por láser EN1-DE1, EN2-DE2 y EN3 (B y C). Las imágenes A y B son cortesía de M. Modesto.

Un trabajo colectivo

Para conseguir esta datación y solucionar los diferentes retos que aparecieron a lo largo de los casi tres años que duró este estudio, ha sido necesaria la colaboración de especialistas de varias disciplinas científicas como geocronólogos, geólogos, arqueólogos y paleoantropólogos, entre los que se encuentran varios investigadores del CENIEH como Josep María Parés y José María Bermúdez de Castro, coordinadores de programa, y Laura Martín-Francés e Isidoro Campaña.
También han colaborado investigadores procedentes de instituciones con sede en Australia (Universidad de Griffith), España (IPHES, Universidad Complutense de Madrid), Francia (Universidad de Burdeos) y China (Universidad de Nankín).

"Enfrentamos muchos desafíos durante este estudio, y sin la participación activa de todos estos especialistas, no habría sido posible obtener ningún resultado significativo y confiable", dijo el Dr. Duval.

Con la mejora constante de las técnicas analíticas y de los métodos de datación a lo largo del tiempo, se ha podido refinar progresivamente la cronología del yacimiento de Gran Dolina desde su estudio inicial publicado en 1995. El presente trabajo se suma a otros estudios recientes centrados en los niveles inferiores. De hecho, hace relativamente poco tiempo se ha podido refinar la cronología del nivel TD4, donde se identificaron las industrias líticas más antiguas del yacimiento.
Asimismo se ha podido datar en TD1, en la base del relleno sedimentario, un nivel en el que se ha observado un cambio de polaridad magnética, identificado como el evento Jaramillo, muy difícil de detectarse en yacimientos en cueva y que marca un momento temporal muy bien definido de aproximadamente un millón de años.

«Gran Dolina se convierte de este modo en uno de los yacimientos mejor datados del mundo, añadiendo ahora la datación directa de un fósil humano», afirma José María Bermúdez de Castro (izquierda).

Este trabajo ha contado con financiación de la Unión Europea y de Australia: Marie Curie International Outgoing Fellowship PIOF-GA-2013-626474 y el Australian Research Council Future Fellowship FT150100215, ambas otorgados a Mathieu Duval.

Fuentes:burgosconeta.es | app.secure.griffith.edu.au | 28 de mayo de 2018

Nueva controversia sobre quién movió las piedras de Stonehenge

La teoría más aceptada por los arqueólogos es que alrededor del 2.500 antes de Cristo una población del Neolítico transportó unos pesados bloques de piedra desde la zona occidental de Gales hasta la llanura de Salisbury, al sur de Inglaterra, a cientos de kilómetros de distancia. Fue entonces cuando se erigieron los grandes pilares del monumento del Stonehenge, aunque es cierto que desde el 8.500 ya había actividad en la zona, y que durante milenios el monumento fue modificado y las rocas movidas.
Entre las piedras del Stonehenge hay grandes bloques verticales de hasta 25 toneladas, que parecen proceder de Marlboroguh Downs, a 32 kilómetros al norte del monumento. Pero también hay piedras azules, más pequeñas, de formas más irregulares y que rondan las cuatro toneladas de peso. Su composición indica que proceden de varias localizaciones del occidente de Gales, a unos 225 kilómetros de distancia.

La explicación del glaciar

En un nuevo libro que se publicará en junio y titulado «The Stonehenge bluestones», el experto en geomorfología Brian John (izquierda), quien estudia la evolución de los paisajes a lo largo del tiempo, sugiere que estas piedras de cuatro toneladas no fueron transportadas por gentes que vivieron hace milenios, sino por un glaciar.


Tal como ha explicado John en Live Science, esa hipótesis ya se propuso en 1902, pero fue descartada tiempo después. En apoyo del relanzamiento de esta idea, sostiene varias cosas: en primer lugar, que estas piedras azules tienen formas irregulares que recuerdan a los tipos de rocas que puede transportar un glaciar. De hecho, recuerda, un glaciar cubrió parte del Reino Unido hace 500.000 años, y le parece «razonable que un glaciar tan grande llegara al borde de la llanura de Salisbury y quizás al Stonehenge».

Además, asegura que no hay pruebas de que los humanos transportaran esas piedras (cosa no compartida por los arqueólogos). Por eso, dice aplicar el principio de la navaja de Ockham y recurre a una explicación más sencilla: esos bloques sencillamente estaban por allí cerca cuando se construyó el Stonehenge, siguiendo el mismo patrón que en otros monumentos antiguos del Reino Unido, que se levantaron usando materiales que estaban en la zona.

La explicación de los hombres

El arqueólogo Joshua Pollard (derecha), investigador en la Universidad de Southampton y que forma parte del The Stonehenge Riverside Project, ha dicho en Live Science que «No tenemos pruebas de que haya depósitos glaciares con grande bloques de piedra azul en alguna parte cerca del Stonehenge. Y es muy improbale que las comunidades del Neolítico hubieran sido capaces de retirar todos estos depósitos».

De hecho, Pollard y otros han encontrado restos de herramientas líticas y carbón del Mesollítico, Neolítico y Edad del Bronce en zonas de Gales donde hay rocas azules, y que podrían ser las huellas dejadas por los canteros. Además, para Pollard la forma de estas rocas, alargada y rugosa, no se corresponde con el típico desgaste de rocas erosionadas por un glaciar en las llamadas morrenas. Además algunas de las rocas del Stonehenge son, según Pollard, muy blandas como para haber sobrevivido a un glaciar.

En 2016, Barney G. Harris (izquierda), investigador en el University College de Londres hizo un experimento. Descubrió que con solo 10 personas era posible deslizar un bloque gigantesco de roca a una velcidad de 1,6 kilómetros por hora. Solo hacía falta recubrir una pequeña senda con ramas y hojarasca. Además, comprobó que las rocas más pequeñas pudieron ser transportadas en pequeñas balsas o unidas a «cubiertas» de restos vegetales para facilitar el desplazamiento.

Al igual que se ha sugerido que ocurrió en el Antiguo Egipto, la construcción de grandes monumentos pudo ser un medio para cohesionar a la comunidad, un pretexto para hacer una celebración o mostrar el estatus social. «Estos eventos estuvieron normalmente asociados a banquetes y reuniones, y podrían haber sido lugares interesantes para conocer a potenciales parejas», ha dicho Harris.

¿Cuál será la verdad? ¿Eran los antepasados del Neolítico personas con este tipo de inquietudes? ¿O sencillamente recogieron las rocas que encontraron por la zona para erigir un monumento?

Fuente: abc.es | 28 de mayo de 2018

Los arqueólogos Julio Cuenca y José de León defienden la nominación de Risco Caído ante expertos de la Unesco reunidos en Gran Canaria

Los arqueólogos José de León, coordinador del proyecto Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña, y Julio Cuenca, descubridor de la cueva en el año 1996, realizaron una presentación de las características y atributos de este paisaje cultural ante los expertos de la Unesco reunidos en el Auditorio Alfredo Kraus.

Julio Cuenca, que comenzó explicando a los asistentes la significación del término ‘almogarén’, hizo una localización del ámbito propuesto a Patrimonio Mundial ubicado en la Caldera de Tejeda y sus lugares limítrofes, que “conforma una de las rutas sagradas”.

Expertos de 20 países que asisten al Encuentro Internacional sobre el Patrimonio Astronómico y Lugares Sagrados de la Unesco visualizaron un video con información sobre el origen de las poblaciones antiguas de Canarias, de ascendencia berebere o amazigh.


Durante la proyección los arqueólogos expusieron la necesidad de conocimientos de astronomía muy precisos para la orientación de la cueva número seis de Risco Caído, que posibilita la entrada de la luz en momentos determinados del año en relación con los solsticios y equinoccios.

Dentro de la cueva llama la atención la serie de triángulos equiláteros con el vértice hacia abajo como triángulos púbicos y las formas que dibuja la luz en su proyección sobre los muros, que cambian durante su recorrido, detalló el arqueólogo.


Por su parte, José de León destacó los atributos más importantes de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña como el origen bereber o amazigh de la población prehispánica del ámbito, la pervivencia de muchas señales de identidad de aquellas comunidades hoy en día, el trogloditismo o la trashumancia, entre otros. Aseguró que “el descubrimiento ha ampliado el horizonte de la arqueología canaria”.

Sobre la actualidad del paisaje cultural propuesto informó que se está llevando a cabo una serie de diferentes trabajos de estudio y conservación, y subrayó las “investigaciones de etnoastronomía con las personas mayores del territorio”.

Su intervención recordó las evidencias que configuran la comunidad prehispánica como una “sociedad matrilineal en la que el poder residía en las mujeres” a la vez que se proyectaban imágenes de estas evidencias en el video simultáneo. Finalizó señalando “el compromiso y responsabilidad que tenemos en la conservación del territorio”.

Fuente: infonortedigital.com | 25 de mayo de 2018

Canarias presume de momias en el congreso ‘Atanathos’

Imagen de una de las momias expuestas en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Tenerife hasta el 3 de junio.

Cada pueblo tiene una relación particular con la muerte y lo evidencian los rituales funerarios en las diferentes poblaciones del pasado. Traer esos ritos hasta el presente y abordar los avances científicos y de los estudio de restos los últimos 25 años es lo que ha reunido a más de 200 expertos de todo el mundo en Tenerife, en el Congreso Mundial Extraordinario de Estudios sobre Momias, el plato fuerte del proyecto Athanatos. Inmortal. Muerte e inmortalidad en poblaciones del pasado.

A lo largo de semana se han presentado un total de 175 trabajos científicos firmados por más de 430 autores y coautores de más de 20 países; también varios trabajos desarrollados en Canarias en los últimos años que tienen una calidad científica «extraordinaria», aseguraba ayer Conrado Rodríguez (izquierda), presidente de congreso y director del Centro de Bioantropología y el Museo Arqueológico de Tenerife, que, además destacó que «la investigación científica que se desarrolla en las islas no solo está a idéntico nivel que la que se hace en otros lugares, sino que las islas son pioneras en la estandarización de los estudios de restos momificados».

Entre los trabajos presentados por investigadores de las islas destacan los que se han desarrollado en El Museo Canario, presentados por Teresa Delgado, arqueóloga y conservadora de este centro, las arqueólogas Verónica Alberto, Paloma Vidal, Javier Velasco, o el biólogo, Néstor López, enmarcados en el proyecto Análisis de restos humanos momificados de la colección de El Museo Canario. En ellos demuestran que los índígenes de Gran Canaria no practicaban la momificación intencional; que el acceso a la dieta era el mismo para los indígeneas de mayor o menor rango -lo saben por el estudio de los dientes-; o que hay algunas prácticas funerarias en Gran Canaria que remiten a poblaciones bereberes.

Conrado Rodríguez y su equipo, por su parte, presentaron los primeros resultados del proyecto Guanches, una visión integradora, un estudio multidisciplinar de los indígena de Tenerife que ha desvelado diferencias «muy importantes» entre las poblaciones según el lugar y la altitud a la que vivían.

Fuente: canarias7.es | 25 de mayo de 2018
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Arthur C. Aufderheide, el gran especialista estadounidense en momias y pionero de su estudio al que han homenajeado el congreso, en las excavaciones en el oasis egipcio de Dahkleh en los 90. PETER SHELDRICK

Las momias vuelven de buen rollo

El congreso mundial en Tenerife de estudios sobre los cuerpos conservados considera superada la etapa del morbo. Los restos ayudan hoy a investigar enfermedades

“¿Cómo están tus momias?”, "Bien, bien”. El saludo entre sesión y sesión de dos de los participantes en el Congreso Mundial Extraordinario de Estudios sobre Momias, que se ha celebrado esta semana, de lunes a viernes, en el Auditorio de Tenerife, testimonia la familiaridad con la que los estudiosos, una verdadera tribu científica, tratan esos cuerpos que la marea de la historia ha dejado ante nuestra puerta asombrosamente preservados (natural o artificialmente).

El congreso ha reunido a 200 especialistas, la créme mundial del estudio de las momias, entre ellos verdaderas estrellas como Albert Zink, que estudia las tripas de Ötzi, el hombre del glaciar del Tirol; Niels Lynnerup, investigador de la espectral gente de la turba, las momias de los pantanos europeos; Salima Ikram, la mayor especialista en momias de animales; Guido Lombardi, incansable perseguidor de las momias incas perdidas, o el propio presidente del encuentro, Conrado Rodríguez, referencia en la investigación de las momias guanches.

Las momias, por supuesto, de todas las culturas, convertidas de objetos de curiosidad y piezas de arte en llaves de conocimiento, también han estado estupendamente representadas. Por las sesiones han aparecido el viejo Ötzi, la Dama de Pavía, los gemelos egipcios, la famosa momia 1770 de Manchester, la Mexicana del Museo Darder de Banyoles, la momia checa perseguida por los nazis, las 265 de la cripta húngara de Val, el sacerdote Nespamedu, el sufrido indio con megacolon, el sacrificado Hombre de Tollund, el medieval San Davino Armeno (capitán del equipo de venerados incorruptos) e incluso la tan célebre Momia de la Mala Suerte a la que se le llegó a responsabilizar, pobrecilla, del hundimiento del Titanic.


Con ellas de punta de lanza, una verdadera legión de momias, miles, poderosas y humildes, famosas y anónimas, de las que se ha tratado profusamente en los 175 trabajos científicos presentados, algunos rematadamente macabros para un profano. Otros inesperadamente divertidos: como el debate sobre si la evisceración en las momias egipcias por el perineo se realizaba con incisión o aprovechando el acceso, o el experimento sobre las técnicas de embalsamamiento relatadas por Herodoto aplicadas a tres conejos.

Incluso ha habido una selección de momias de cuerpo presente: con motivo del congreso puede verse hasta el 3 de junio en el Museo de la Naturaleza y el Hombre (MNH) una espléndida exposición, Athanatos (inmortal), en la que se exhibe un impresionante conjunto de momias, incluidas varias egipcias, precolombinas, guanches y las tan tristes de niños de principios del siglo XX del cementerio de San José de Granada, que inspiran a la vez piedad y escalofrío (esos piececitos renegridos dentro de las pequeñas sandalias blancas).

Asistentes al congreso observan una momia en la exposición 'Athanatos' en el MNH de Tenerife.

El Congreso Mundial de Momias se celebra cada tres años desde 1992 con la finalidad de reunir a los especialistas en ese campo e intercambiar conocimientos. El recién celebrado en Tenerife es extraordinario (el último fue en Lima en 2016, así que no tocaría aún) y se ha organizado para conmemorar el primero, que tuvo lugar precisamente en Tenerife hace 25 años.

Se constata que este sector de investigación ha crecido mucho, recalca Rodríguez, desde que un puñado de especialistas pioneros, a los que se tenía aún por bastante excéntricos, incluso dentro de sus propios campos como la medicina y la arqueología, se reunieron hace ya un cuarto de siglo. También se ha hecho más interdisciplinar: forman parte de la tribu arqueólogos, biólogos, genetistas, patólogos, historiadores del arte, entomólogos, forenses... Los trabajos que se han presentado dan fe de esa multiplicidad de aproximaciones a las momias: examen de las infestaciones de piojos en momias chilenas, prolapso puerperal de útero en una mujer egipcia momificada naturalmente (aportación que es mejor seguir después de un desayuno fuerte), análisis de las momias de la población no de élite de Amarna que indica que en la rutilante nueva capital de Akenatón las clases bajas padecían un alto nivel de desnutrición y lesiones, como trauma espinal y de miembros, vinculadas al duro trabajo constructivo.

Las herramientas se han sofisticado: si los pioneros tenían que reconocer las momias a ojo desnudo y empleaban bisturís y hasta cuchillos, ahora los estudiosos esgrimen espectrómetros de plasma o sofisticados escáneres manuales que te permiten reconocer una momia in situ y sin rajarla. La radiología digital ha sido una revolución para el estudio de estos cadáveres. La reexaminación está produciendo sorpresas como que el chico adolescente Ta-Kesh haya devenido la menopáusica Ta-Kush, que ya es caso. Una ponencia ha tratado el uso de unidades de mamografía digital para estudiar momias.

Dos congresistas, junto a una momia guanche en la exposición.

Las momias egipcias, aunque siempre fundamentales, han dejado de ser el centro absoluto de las investigaciones. Los estudiosos a veces tienen que recordar que no son las más antiguas: las precedieron, hace siete mil años, las de la cultura Chinchorro del litoral chileno. Se ha abordado el debate sobre la exhibición pública de momias. La opinión general es favorable, siempre en un contexto científico y en condiciones respetuosas.

Socialmente, “el tirón de las momias”, señalan los estudiosos, se mantiene: siguen fascinando pero ya no provocan tanto morbo. Están más aceptadas. No tienen el impacto negativo, monstruoso, de antaño. Resultan mucho más familiares que en tiempos de Boris Karlof (al que sin embargo los congresistas mayores siguen considerando la momia cinematográfica de referencia). La divulgación científica y los documentales televisivos nos las han metido en casa y no nos sorprenden ni atemorizan como antes. Una encuesta entre los 12.000 escolares que han visitado la exposición ha resultado reveladora: la mayoría opinan por encima de todo que las momias son dignas de estudio, y que no asustan.

Ahora el interés, el foco, se ha desplazado y se ha vuelto más científico: queremos saber a ciencia cierta quiénes eran, reconstruir su vida (y su muerte), y comprender de qué manera se han conservado. Y ya no es solo curiosidad: podemos extraer lecciones e incluso una ayuda para nuestros problemas. De manera cada vez más frecuente, las momias se están alzando en ayuda de los vivos. No solo nos iluminan el pasado y nos sirven para reconstruir la Historia. Sus enfermedades nos permiten entender mejor las nuestras y hasta prevenirlas.


Ahora sabemos gracias a las momias –como se ha tratado en el congreso- que hasta un 25 % de las poblaciones antiguas egipcias e incas sufrían de arteriosclerosis, dolencia que achacábamos a nuestra dieta rica en grasas y nuestro estrés; o podemos rastrear 9.000 años, para entenderla, la terrible enfermedad de Chagas, uno de los mayores problemas de salud actualmente en América. El congreso ha incluido una ponencia sobre paleopatología del infarto que recoge el caso de la momia natural del sacerdote italiano Giovanni Arcangeli (1751) como el primero conocido.

La familiaridad con las momias les ha restado inevitablemente misterio, y la tecnología ha roto vínculos y creado distancia emocional. “Se les ha perdido algo el respeto”, coinciden algunos de los estudiosos veteranos. “Y eso es fundamental conservarlo, su derecho a la dignidad”. En todo caso, el misterio de la muerte permanece vivo en ellas y obliga a hacerse preguntas: ¿me pareceré yo a eso?, ¿cómo afrontaremos la muerte y cómo dispondremos de los muertos en el futuro?

El congreso ha homenajeado a uno de los pioneros del estudio de momias, el paleopatólogo de Minesota Arthur C. Aufderheide (1922-2013), al que Heather Pringle inmortalizó en 2000 trinchando momias (le hizo la autopsia a más de 800) en The Mummy Congress (El enigma de las momias, Grijalbo, 2002), un libro de referencia a partir del congreso de Arica que popularizó las actividades de la tribu.

Aufderheide, un tipo en verdad notable que pasó dos años viviendo con los inuit y viajó al Polo Norte sentó las bases de la idea de que el estudio de las enfermedades antiguas a través de las momias podía ayudar a comprender el desarrollo de las modernas epidemias. Entre los continuadores de su trabajo está el también veterano Karl Reinhard (izquierda), el crack de los parásitos hallado en momias. “No basta con flipar ante las momias”, dice Reinhard con lenguaje generacional de exhippie. “Escudriñarlas tiene que tener un propósito y el más claro es observar sus padecimientos, como la calcificación de las arterias: nuestros antepasados también se enfrentaban a nuestras mismas enfermedades. Al estudiar las momias aprendemos cosas útiles para nuestra salud”.

El perfil del investigador de momias es muy variado, del erudito con aspecto de sabio despistado a la joven estudiosa tatuada como, precisamente, una momia de Pazyrik. Los más veteranos observan un desplazamiento de la pasión y el humanismo hacia lo tecnológico en los más jóvenes. Aunque todos comparten una característica lógica: no les impresionan los cuerpos conservados. Fue revelador en ese sentido participar en la visita de los congresistas a la exposición en el MNH (previa a un cóctel en el museo): donde un público corriente guardaría un acongojado silencio, la conversación ante las urnas era animadísima y distendida, con comentarios entusiastas como: “¡Mira, mira, este no ha sido eviscerado!”.

Se echó a faltar la momia guanche considerada la mejor conservada, la de Barranco de Herques, que, regalada a Carlos III, se encuentra actualmente en el Museo Arqueológico de Madrid. El Cabildo, que reclama su momia al estilo de la Dama de Elche o los mármoles del Partenón, la pidió prestada para la exposición pero se le negó, aduciendo razones de conservación. En Tenerife, donde se considera a las momias "antepaisanos", se ha lamentado que no vuelva, ni que sea de visita.

La momia guanche mejor conservada en el Museo Arqueológico Nacional.

LA GENTE QUE HACE HABLAR A LOS MUERTOS

Albert Zink ha explicado que Ötzi era intolerante a la lactosa. Su dieta incluía una alta proporción de grasa. Sus ojos eran marrones y no azules como se creyó al principio. Zink considera “altamente improbable” encontrar otra momia similar.

Salima Ikram destaca el hallazgo de numerosos familiares de Amenofis III en una tumba en el Valle de los Reyes como lo más interesante de los últimos tiempos. Ella no ha conseguido aún encontrar los leones momificados de Saqara. Han de aparecer.

Sorprende la abundancia de muestras de violencia en las momias guanches (un total de 120 restos, 15 completas), las menos conocidas aún (como toda la protohistoria canaria) pese al incremento de los estudios, con un alto porcentaje que presentan fracturas craneales producto de la confrontación personal. Se presentó el caso de un joven momio matado a golpes de maza y enterrado de cualquier manera.

Las momias prueban que ser mujer siempre ha sido más difícil. Las egipcias, señala la estudiosa Emma Rabino-Massa, parían con dificultad al ser muy estrechas de caderas.

Curiosamente, los egipcios no establecían diferencias a la hora de momificar hombres o mujeres. Los órganos femeninos específicos, como el útero, no se conservaban. En los vasos canopos se depositaban en todos los casos los mismos: pulmones, hígado, intestinos y estómago.

El investigador Ole Nielsen, que ha reexaminado al famoso Hombre de Tollund (derecha) sostiene que las momias de la turba eran gente sacrificada en los pantanos, “interfaz" entre el mundo de los hombres y el de las divinidades.

Reinhard ha reestudiado a otro icono momio y viejo paciente suyo, el indio del Bajo Pecos que padecía de Chaga (una infección por tripanosoma cruzi que transmiten unas chinches horribles, las vinchuchas) hace dos mil años y murió de muy mala manera tras permanecer tres meses con megacolon terminal sin poder defecar, con las lógicas consecuencias. En el nuevo examen, ha descubierto que, incapaz de moverse, el paciente fue alimentado por su comunidad con saltamontes, una dieta muy nutritiva, lo que demuestra cuidados paliativos.

¿Qué tiene que ver Rod Stewart con las momias? Una foto en el congreso lo mostró en un vídeo grabado en el velero Galathea, en el que la expedición etnográfica danesa Atlantide se llevó de Tenerife en 1945 varios restos guanches en pleno debate sobre si los vikingos habían estado en las Canarias (según los especialistas, no).

Fuente: elpais.com | 26 de mayo de 2018