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    domingo, 8 de enero de 2012

    Entrevista a Javier Serrano, ingeniero y físico del CERN

    • Serrano y Pablo Álvarez son los únicos españoles del experimento OPERA
    • Diseñaron el sistema de sincronización para medir la velocidad del neutrino
    • Midieron 25 partes por millón por encima de la velocidad de la luz
    • Reconoce meses de presión tras poner en duda la Teoría de la Relatividad
    • Los cientificos de MINOS en Chicago reharán el experimento a finales de año
    La ciencia da un sinfín de nombres que revolucionaron las leyes establecidas hasta el momento. Del mismo modo que Galileo fue juzgado en su contemporaneidad o el mismo Einstein en sus inicios no recibió el beneplácito de forma inmediata, son ahora puestos en tela de juicio los últimos resultados del experimento OPERA y el CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear) sobre la velocidad de los neutrinos, que parecen contradecir leyes de la física hasta ahora asumidas, como la imposibilidad para cualquier partícula de viajar más rápido que la luz.
    Los investigadores no han tenido un año fácil. Con semblante relajado y tranquilo, disfrutando de las Navidades en familia en Castellón, parece haber logrado aliviar la carga mental de un año tremendamente extraordinario, de emociones contenidas y de una gran presión científica y laboral, sobre todo en el último cuatrimestre de 2011, desde que en septiembre fueron publicados los resultados del experimento OPERA, tras cinco años de trabajo.
    Javier Serrano Pareja (Castellón, 1975), ingeniero electrónico y físico, cursó Secundaria en el centro IES Peñagolosa de Castellón desde donde puso rumbo a Lyon (Francia) para estudiar las dos carreras que le permitirían un contrato indefinido con el laboratorio europeo de Física de Partículas del CERN (Ginebra-Suiza), en 1998. Hoy en día, Javier coordina un equipo de 20 diseñadores de electrónica en el CERN, una institución internacional para la que trabajan alrededor de 3.000 personas.

    Precisión 'suiza', entorno al nanosegundo

    Javier Serrano y Pablo Álvarez (Calasparra, Murcia) son los dos únicos españoles miembros del equipo de científicos que logró medir que los neutrinos viajan a una velocidad de 25 partes por millón por encima de la velocidad de la luz. En concreto, Serrano y Álvarez son los diseñadores del sistema de sincronización del experimento (con una precisión entorno al nanosegundo, que es una milmillonésima parte de un segundo) entre Ginebra y Gran Sasso (Italia).
    "Desde septiembre hasta el final de año hemos sufrido mucha presión. Llamadas a diario, miles de mails, muchos de ánimo, otros para contradecirnos o denostarnos, gente muy seria y otra menos, que te apoya o te rechaza, y a veces esa presión es complicada de llevar", comenta.
    El experimento consistió en enviar un haz de neutrinos desde Ginebra al laboratorio subterráneo de Gran Sasso -una distancia de 732 kilómetros en línea recta atravesando la tierra- y determinar, con relojes extremadamente sincronizados, el tiempo que tardaron, alrededor de 2,4 milésimas de segundo, un tiempo 60 nanosegundos menor que lo que tardaría la luz.

    Pendientes de los resultados de MINOS si corroboran o rechazan

    Comprende que el resultado de las investigaciones, controvertido y revolucionario, haya generado ansiedad, inquietud, incredulidad y quizás hasta rechazo en la sociedad y el mundo científico, y por eso, en tono pausado, desde la humildad y el escrupuloso respeto del método científico, explica que el CERN, consciente de que pueden haber cometido errores -pese a repetir ellos su propia experiencia- ha solicitado a equipos de científicos independientes del mundo "que lo reproduzcan, para corroborar o desmentir el resultado", dice. "Si lo corroborasen, sería un indicio muy fuerte de que el resultado es correcto".
    Serrano comenta que el CERN y OPERA se han puesto en contacto, sobre todo, con el grupo de científicos del experimento MINOS (Main Injector Neutrino Oscillation Search), uno de los proyectos científicos en los que colabora el laboratorio Fermilab (Fermi National Accelerator Laboratory), que haría viajar los neutrinos entre dicho laboratorio, en las cercanías de Chicago (EEUU), y un detector en el norte del estado de Minnesota, a una distancia similar a la que separa Ginebra de San Sasso.
    "MINOS ha aceptado rehacer el experimento y supongo que, a finales de este año 2012, tendremos sus resultados", indica.
    Pero si alguien pensaba que con este paso científico llegarán después losviajes en el tiempo, el descubrimiento de cómo acabará el universo dentro de millones de años o la posibilidad de la criogenización, no es el objetivo, aunque el científico no dirá nunca un no rotundo si no lo sabe.

    Ni viaje en el tiempo ni criogenización, de momento

    Y es que, en la práctica de la vida diaria quizás signifique poca cosa el experimento en sí, hasta que se pueda desarrollar su utilidad o utilidades. Sin embargo, para la física, es una completa revolución, al contradecir potencialmente la Teoría de la Relatividad. "Cuando se descubrió la electricidad pasaron años hasta que se le encontró una utilidad. Las aplicaciones tardan años pero no son la finalidad en sí de la investigación básica. Si se confirma, podría ser el mayor descubrimiento en Física del último siglo".
    En cualquier caso, resalta Serrano que "nunca pensamos el experimento como una oposición a la Teoría de la Relatividad de Einstein. El resultado experimental está ahí. Si se confirma, serán otros especialistas los que deban encontrar una explicación. Debemos ser honestos con nuestro trabajo, y por eso, publicamos los resultados en una revista científica de acceso abierto, que maximiza la diseminación y garantiza un entorno adecuado para el escrutinio y la crítica".
    Y añade, "nuestra finalidad es el saber por el saber. Si alguien puede sacarle utilidad práctica, eso ya se verá. Otra cosa es que para llegar a este resultado tuvimos que desarrollar sistemas de sincronización muy sofisticados que pueden encontrar utilidad en otras áreas, pero esas aplicaciones prácticas no están en el origen del experimento".

    La práctica financiera High Frequency Trading

    Una de esas aplicaciones podría ser el High Frequency Trading, una práctica financiera que consiste en detectar ínfimas diferencias del precio de un producto en diferentes mercados bursátiles y efectuar rápidas operaciones de compra y venta para conseguir una ganancia.
    La sincronización entre los ordenadores que conforman estas redes de compra y venta rápida es un factor determinante en el éxito de las compañías que utilizan estas prácticas. Una aplicación que no parece entusiasmar a Serrano. Para él es muy importante el carácter público de estos trabajos. "La investigación financiada con fondos públicos es la única que tiene como objetivo primordial que la sociedad avance".
    Por eso, reflexiona, "apuesto por la financiación pública de la ciencia, porque garantiza libertad. Es fácil ver, estudiando un poco de historia, que los países que evolucionan son los que más invierten en investigación, tanto básica como aplicada, por eso me da mucha pena observar la situación que atraviesan instituciones como el Príncipe Felipe de Valencia o el Instituto Tecnológico Cerámico de Castellón. Hay que dedicar recursos a la ciencia. Aunque se haga difícil financiar experimentos que no tienen un impacto visible e inmediato en la vida cotidiana, en última instancia siempre redunda en beneficio de la sociedad", concluye.
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