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    lunes, 17 de octubre de 2016

    La arqueóloga Clara Toscano apunta a una posible epidemia de malaria como causa de la decadencia de Tartesos

    Cartel de las XIX Jornadas de Arqueología y Territorio de Aljaraque.

    En su tesis doctoral, la onubense establece esta nueva hipótesis para explicar la llamada 'crisis del s.VI a.C.', que dio lugar a la decadencia tartésica y el nacimiento del periodo turdetano. Sobre ello hablará la experta en las Jornadas de Patrimonio de Aljaraque el próximo 19 de octubre.

    A.R.E. Aljaraque celebra del 19 al 22 de octubre en el Teatro Cinema Corrales sus XIX Jornadas de Arqueología y Territorio, un evento organizado por la Asociación Cultural Kalathoussa y el Ayuntamiento de la localidad que este año lleva por título ‘Arqueología, territorio y geografía histórica en Huelva. El poblamiento del litoral onubense desde la Prehistoria a Época Contemporánea (II parte)’.

    Bajo la dirección y coordinación del doctor en Humanidades Pedro Campos Jara y el catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Huelva Jesús Monteagudo López-Menchero, las Jornadas volverán a ser un espacio para el conocimiento y el debate sobre la arqueología, la historia y el espacio geográfico onubense.


    La doctora en Arqueología Clara Toscano Pérez.

    Una de las conferenciantes de esta edición es la doctora en Arqueología Clara Toscano Pérez, quien ofrecerá la charla ‘El litoral onubense en época turdetana: entre Tarteso y Roma’. Y es que esta historiadora de 34 años especializada en Arqueología y Patrimonio es toda una experta en esta etapa histórica, la cual analiza en profundidad en su tesis doctoral ‘La Turdetania atlántica en el Suroeste hispano: dinámica poblacional y evolución cultural’, trabajo con el que obtuvo la calificación Cum Laude y una mención internacional.


    Restos turdetanos de un santuario en la calle Méndez Núñez de Huelva.

    La época turdetana se entiende como unperiodo bisagra entre la época tartésica y romana. Como Clara explica, “étnicamente se ha usado por la investigación para tratar a la población indígena del suroeste peninsular antes de la llegada de los romanos. De este modo se hacía una distinción entre indígenas y fenicios, púnicos, griegos y celtas. La realidad no es tan sencilla y cuadriculada, pues realmente el término turdetano es la denominación utilizada en época romana para referirse al suroeste peninsular(normalmente es una referencia geográfica, no étnica), como heredero directo de “Tarteso”, que no es más que el término usado por los griegos para referirse a ese mismo lugar. No obstante, la comunidad científica ha usado esta diferenciación para realizar una distinción artificial y estudiar ambas épocas de manera separada, de modo que lo “tartésico” llegaría hasta el s. VI a.C., momento a partir del cual hablamos de “turdetano”, cuyo final llegaría hasta época romana. A nuestro juicio es un error metodológico que ha acabado por generar una idea equivocada en el imaginario colectivo, que las trata como sociedades diferentes”.


    Vista aérea de Tejada la Vieja.

    En suma, lo turdetano hace referencia a la continuación de lo tartésico a partir del siglo VI a.C., población que se asentaba en el suroeste de la Península Ibérica. Este periodo histórico ha sido asociado tradicionalmente a una etapa un tanto oscura, de la cual prácticamente no se habían realizado investigaciones de conjunto.

    De hecho, siempre hemos oídos hablar mucho de Tartesos y Roma, pero poco o nada de la Turdetania, hecho que Toscano achaca a “la escasez de investigaciones y la poca monumentalidad de los hallazgos arqueológicos en comparación con los de época tartésica. La exaltación de lo tartésico y la idea de que lo turdetano no es más que su decadencia propició que los investigadores se centraran más en la primera en detrimento de la segunda época”.


    Cabeza Melkart localizada en Isla Saltés, un objeto también de época turdetana.

    Este desinterés por parte de la comunidad científica llamó la atención de la arqueóloga onubense, quien tomó la decisión de focalizar sus estudios en esta fase histórica desconocida, encontrando además un gran apoyo para ello en el grupo de investigación de la Universidad de Huelva “VRBANITAS. Arqueología y Patrimonio”, que engloba el sustrato previo a la época romana dentro de una de sus líneas de investigación.

    Fruto de su trabajo es su tesis doctoral, cuya principal aportación ha sido lareconstrucción del proceso histórico de la sociedad que habitó el suroeste de la Península Ibérica en la II Edad de Hierro, atendiendo a la evolución en clave diacrónica, es decir, en el tiempo, del territorio. Dentro de ésta la doctora trata los aspectos sociales, culturales, económicos, políticos y religiosos desde un triple nivel de análisis: el micro, con el estudio de cada uno de los asentamientos en clave diacrónica; meso, centrado en la Tierra Llana de Huelva; y el análisis macro, con el establecimiento de paralelos en el estudio de la Turdetania.


    Zona de excavación en Tejada la Vieja.

    Un tema principal que aborda Clara Toscano es una nueva hipótesis para explicar la denominada “crisis del s.VI a.C.” (la sociedad de la época entra en decadencia y sufre una reestructuración), que achaca a las consecuencias de un brote epidémico de malaria falciparum, pues en el suroeste peninsular se contaría con loscondicionantes necesarios para la propagación de la enfermedad: factores ambientales propicios, existencia de vector y hospedador, importante roturación del suelo en momentos inmediatamente anteriores, incremento demográfico seguido de alta inmigración y condiciones de salubridad pobres. “Lo anterior explicaría la incidencia desigual en unas zonas u otras, independientemente de su actividad económica o localización, pues dependería del grado de desarrollo de la enfermedad, cuya recuperación en unos 50 años viene a coincidir con el tiempo que duraron los cambios en el suroeste peninsular en el s. VI a.C.”, afirma la arqueóloga.

    Asimismo, Toscano añade que a estas evidencias indirectas habría que sumarles laaparición de una mutación genética llamada talasemia o anemia mediterránea, un tipo de anemia hereditaria cuya propagación está relacionada con los brotes o epidemias de malaria, a la que es inmune. Como explica Clara, “se pueden diferenciar distintos focos de expansión de la enfermedad, asimilables a los diversos genes mutados, que indica una respuesta diferente a la malaria en el pasado. El foco del Mediterráneo occidental tiene una mutación diferente a la de Italia y Grecia, lo que se ha puesto en relación con la expansión desde el norte de África hacia Sicilia, Cerdeña y la Península Ibérica durante el I milenio a.C. Pero podemos acotar un poco más la expansión de la talasemia al fijarse en la zona sarda (Cerdeña) a partir del s. VI a.C., lo que viene a coincidir cronológicamente con las evidencias compatibles con beta talasemia de los restos óseos de una tumba de la necrópolis de Gadir”.


    Pebetero de época turdetana localizado en El Terrón (Lepe).

    Otra de las aportaciones fundamentales que realiza la tesis de la doctora Toscano es el cambio en el patrón de asentamiento que tiene lugar durante los siglos V y IV a.C. en el suroeste peninsular, con su máxima expresión en el s. IV a.C., una centuria clave en la II Edad de Hierro peninsular. “De este siglo nos interesa profundamente explicar la complejidad étnica, con el factor púnico que se suma a la complicación ya existente, y su evidencia en el territorio o la cultura material”, afirma la onubense.
    Lo acaecido en la Tierra Llana de Huelva no supone un caso único dentro de los comportamientos de los asentamientos vecinos. Por contra, se inserta dentro del proceso general que afectó a todo el territorio del suroeste peninsular de similar manera, de modo que se tornaron habituales los asentamientos costeros dedicados a la explotación de las riquezas que ofrece el ecotono, tanto salazones como salinas. “Si bien es cierto que ésta sería una actividad heredada del anterior mundo fenicio, no lo es menos que ahora quedaría intensificada sobremanera en la zona gaditana, que es donde se tiene mejor constatación, aunque sospechamos que conforme avancen los estudios en la costa onubense, los vestigios de lugares de explotación salazonera en momentos prerromanos se multiplicarán”, apunta Clara Toscano.


    Muro de Droop, en Niebla, de época tartésica.

    A colación de lo anterior, la arqueóloga afirma que el litoral onubense en la época turdetana no sería muy diferente de como es en la actualidad. De hecho, muchos de los asentamientos de este periodo se localizan cerca de la línea de costa, en las desembocaduras de los ríos, con el objeto de aprovechar los recursos que este medio les ofrecía.

    Pero los poblados estaban repartidos por diferentes puntos de la geografía, no sólo en la costa. De ello dan buena fe los restos encontrados en diferentes enclaves onubenses, desde Huelva a Tejada la Vieja (Escacena del Campo), el Cerro de la Matanza (Escacena del Campo), Tejada la Nueva (Escacena y Paterna del Campo), La Atalayuela (La Palma del Condado), Niebla, La Tiñosa (Lepe), Aljaraque, Cerro Salomón, Tharsis, etc. Y es que, en los mismos lugares donde se han hallado restos de época tartésica, se han localizado también otros de la etapa turdetana.


    Calles y plaza de Tejada la Vieja.

    Una de las mayores curiosidades de esta etapa histórica es que, a pesar de que supuso una continuación de la mayor parte de los aspectos de la vida cotidiana, hay uno que supone una ruptura y es que no se han hallado necrópolis correspondientes a la misma. Como explica Clara, “esto es algo que siempre ha traído de cabeza a la comunidad científica, que ha justificado este vacío de diferentes maneras: desde los que lo achacan a una vuelta a los sistemas funerarios previos a la llegada de los fenicios, de los que no nos han quedado huellas; hasta los que lo interpretan como consecuencia de una crisis económica y social que hizo que cambiaran los modelos de enterramiento, menos jerarquizados de lo que se desprenden de las tumbas principescas de época tartésica”.


    Muralla de Tejada Nueva.

    Asimismo, el mayor cambio que supuso la época turdetana paraHuelva fue que nuestra tierra quedó desplazada como centro de poder económico en beneficio de la zona gaditana, que asumirá el papel que hasta entonces había ostentado el territorio onubense.

    De todos estos aspectos hablará Clara Toscano en Corrales el próximo 19 de octubre a las 18.30 horas en el Teatro Cinema Corrales durante las Jornadas de Patrimonio de Aljaraque, un momento ideal para conocer nuestra tierra y también para sensibilizar a las sociedad hacia el patrimonio, evitando así su pérdida y reclamando este bien como algo propio.

    Por último, cabe destacar que para participar en esta iniciativa la arqueóloga ha hecho un paréntesis en su agenda, repleta de proyectos. Y es que actualmente Toscano forma parte de varios proyectos de investigación centrados en época romana, donde se encarga de la parte del sustrato previo. Asimismo,dirige los trabajos arqueológicos que se están efectuando en Tejada la Vieja, que ha sido incluida dentro de las actividades de las Jornadas del Patrimonio Europeo, y está elaborando varios artículos de investigación además de trabajando en la publicación de su tesis doctoral.

    Fuente: Huelva Buenas Noticias, 13 de octubre de 2016
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    1 comentarios:

    1. Tiene sentido: esa zona comenzaba a rellenarse con el aluvion del Guadalquivir, a cegarse el estuario, antes navegable, y a convertirse en aguas estancadas y propicias a los mosquitos.

      Aun habia focos hace 60 años...

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