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    sábado, 10 de diciembre de 2016

    La Cueva de Azokh, en el Cáucaso, fue un importante lugar de paso de los homínidos en su migración de África hacia Europa y Asia


    El estudio de las rutas que siguieron las diferentes oleadas de homínidos que emigraron de África para llegar a Europa y Asia es una de las líneas de investigación que más actividad científica genera en el ámbito de la evolución humana. Sobre la mesa hay diversas propuestas y puntos geográficos que podrían haber tenido un papel especialmente importante. En este escenario, la cueva de Azokh, ubicada en Nagorno Karabakh, en el sur del Cáucaso, toma ahora especial protagonismo.
    Así se constata en la monografía recientemente publicada, la primera concebida con participación internacional y multidisplinaria sobre este yacimiento. Lleva por título “Azokh Cave and the Transcaucasian Corridor” y en ella firman artículos diversos miembros del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social). Ha sido publicada por Springer, editorial internacional especializada en ciencia, medicina y tecnología.
    Según este estudio, los humanos y diferentes especies de animales habrían concurrido la cueva de Azokh durante su paso de África hacia Europa y Asia entre hace 300 000 y 100.000 años antes del presente. Además, esta cueva fue utilizada por tres especies diferentes: Homo heidelbergensis, Homo neanderthalensis y Homo sapiens, y contiene casi un registro continuo de diferentes restos tecnológicos (de Pleistoceno Medio final a Pleistoceno Superior) en asociación con restos faunísticos.
    Restos de mandíbula d'Homo heidelbergensis hallados en Azokh
    En la monografía se presentan detalladamente los resultados de los análisis de todos estos restos encontrados (humanos, faunísticos, vegetales y de tecnología) en Azokh durante las campañas de excavación de 2002-2009. Se efectúa asimismo un ejercicio importante de contextualización del yacimiento en el Cáucaso conectándolo con otros de la misma cronología y de esta área geográfica (ej. Kudaro I, Kudaro III, Treugol’naya, Tsona, Djruchula, Mezmaiskaya etc.).
    En la monografía intervienen más de veinte instituciones y centros de investigación y de diferentes países, entre ellos el IPHES, que tiene un peso importante, ya que cinco de los quince capítulos (los dedicados a la industria lítica, restos de macro y micro fauna, tafonomía y carbones) están firmados por alguno o varios de sus investigadores y colaboradores, ya sea como primer autor o coautor. Se trata de Isabel Cáceres, Ethel Allué, Andreu Ollé, Hugues A. Blain y Lena Asryan.
    Excavaciones dentro de la cueva en 2009.

    Sus orígenes
    La cueva de Azokh fue descubierta por M. Huseinov en los años sesenta del siglo XX y se ha excavado durante unos veinte años por investigadores azerbaiyanos y rusos. Estas excavaciones extrajeron prácticamente todo el frente de sedimentos y contenido fósil de la entrada de la cavidad principal (Azokh 1), dejando la parte trasera del yacimiento. En las intervenciones previas (del siglo XX) se recuperaron restos de fauna e industria lítica junto con un fragmento de mandíbula humana en el nivel V que ha sido clasificado como Homo heidelbergensis.
    En 2002, un equipo internacional multidisciplinar reinició las excavaciones y desde entonces cabe destacar que, con una antigüedad de hace sobre 300.000 años, junto con los restos faunísticos de herbívoros (Equus hydruntinus, Equus ferus, Stephanorhinus hemitoechus, Stephanorhinus kirchbergensis, Capreolus pygargus, Dama aff. peloponesiaca, Dama sp., Megaloceros solihacus, Cervus elaphus, Bison schoetensacki, Ovis ammon, Capra aegagrus, Saiga tatarica) y carnívoros (Canis cf. Lupus, Canis aureus, Meles meles, Martes cf. Foina, Crocuta crocuta, Lynx sp., Felis chaus, Panthera pardus, Ursus spelaeus, Ursus sp.), se han encontrado herramientas líticas de Pleistoceno Medio final presentando similitudes con el Achelo-Yabrudiense y el Kudaro-Achelense en Suroeste de Asia (se puede caracterizar como Achelense tardío o pre-Musteriense sin bifaces), y algunos fragmentos de carbones.
    El oso cavernario (Ursus spelaeus) está presente en todos los niveles arqueológicos excavados, pero es la especie dominante particularmente en el nivel II con una cronológica entre 180.000 y 100.000 años antes del presente, acompañado con herramientas líticas tipo Levallois; en el mismo nivel se ha hallado un diente humano que ha sido determinado como de Homo neanderthalensis.

    Monografía

    Asimismo en una de las entradas a la cueva (encontrada por el equipo actual en 2003 y bautizada como Azokh 5) se han identificado restos de Homo sapiens, cuyas dataciones de Carbono 14 los sitúan en el Holoceno, con fechas de hace entre 1.265 y 2.300 años antes del presente.

    La implicación del IPHES
    El IPHES empezó su implicación en el “Azokh Caves Project” en 2006 a través de las investigadoras Ethel Allué e Isabel Cáceres. Desde entonces, la participación de este instituto se ha ido incrementado, no sólo aportando expertos -ahora ya son una docena- sino también con la estancia de estudiantes de la región que vienen a Tarragona para completar su formación académica y científica en el IPHES y en la URV (Universidad Rovira i Virgili), a través del Máster internacional Erasmus Mundus de Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana o becas predoctorales de fundaciones internacionales con supervisión de investigadores del IPHES.

    Tesis doctoral
    En este contexto, Lena Asryan es un ejemplo de estudiante que primero cursó el máster de IPHES-URV y luego el doctorado en Cuaternario y Prehistoria (financiada por la fundación Wenner-Gren (WIF-212), en la misma universidad. Así, en septiembre de 2015 defendió la tesis doctoral titulada “Azokh Cave lithic assemblage and its contextualization in the Middle and Upper Pleistocene of South-west Asia”.
    Esta investigación se centra en las herramientas líticas de Azokh recuperadas durante las campañas de excavación de 2002 a 2013. Entre ellas hay algunas piezas adaptadas a un estilo de vida nómada, cosa que indica ocupaciones humanas cortas y temporales en la cueva de Azokh, que alternaban su uso con los grandes carnívoros.
    Estas conclusiones refuerzan otros estudios recogidos en esta monografía (geológicos y paleontológicos) que muestran ocupación de úrsidos para la hibernación durante periodos secos en la cueva (otoño-invierno) y acceso oportunista de humanos a carcasas de oso tras la hibernación, posiblemente para abastecimiento de restos de carne, piel y ligamentos.
    La investigación en Azokh está incluida en las líneas de trabajo del grupo de investigación reconocido IPHES-URV “Evolució social, cultual i biológica al Plistocè inferior i Mitjà” (AGAUR, SGR 2014-899), así como en el Programa de Foment de la Recerca de la URV (2014PFR-URV-B2-17 and 2015PFR-URV-B2-17).

    Fuente: iphesnoticias.blogspot.com.es | 6 de diciembre de 2016
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